No se entiende la compartimentación innecesaria cuando lo que el hombre realmente necesita es espacio, luz y privacidad en algunos casos. El programa de una vivienda, un ático en este caso, debe responder a una sencilla delimitación de lo público y de lo privado. Es como un juego de mezclar estancias que, únicamente por tradición o por simple costumbre, se han separado. De esta forma se consigue trabajar más libremente en una secuencia de espacios definidos por sus tonalidad, altura y nivel. |